Adrián enfrenta acusaciones por la muerte de Sara, quien murió tras conducir su carro erráticamente. En medio del duelo, queda claro que Cloe está embarazada, y Adrián es el padre. A pesar de las órdenes de abortar, Cloe insiste en mantener al bebé, enfrentándose a la desaprobación y a un intento de intervención médica forzada. Mientras la situación se intensifica, Adrián se ve atrapado entre la culpa y la responsabilidad paternal, mientras Cloe lucha por su decisión en medio de la presión y la tragedia familiar sin resolverse aún el destino del bebé ni la verdad completa sobre la muerte de Sara.