Cloe se enfrenta a la obligación de acompañar a Nieve al hospital para un chequeo que podría revelar que será su donante. Aunque Cloe se resiste y desconfía de la situación, Nieve insiste con firmeza y recuerda que debe obedecer. Ante la negativa, Nieve decide ir sola, pero finalmente Cloe cede y acepta acompañarla, dejando claro que solo la seguirá hasta el hospital. En el camino, surgen tensiones debido a acusaciones y resentimientos que complican la relación, y Cloe se ve amenazada con un posible sufrimiento en un lugar llamado KTV, mientras el control de Nieve sobre la situación se fortalece.