En una reunión de ex trabajadores del ferrocarril, los hombres hablan y recuerdan que guardaron cigarros para Ricardo; cuentan que él los salvó cuando el tren partió. Se revela que Ricardo perdió un brazo y quedó discapacitado; meses atrás lo vieron en el Mercado y no quiso hablar. Los compañeros acuerdan avisarse si hay problemas. Al llegar la hora del almuerzo, Ricardo no aparece: su retraso, inusual en él, convierte la charla en alarma. Su ausencia sugiere que algo le ha pasado y deja al grupo ante la urgente decisión de qué hacer.