En la casa, un hombre enfermo pide a su hija Lucía que busque a su madre. La niña ofrece el dinero que ganó vendiendo botellas; él, tras mencionar a 'tío Gabriel' y pedir una manzana, confiesa que tiene cáncer terminal. Se disculpa con Ana por no haber sido buen esposo ni padre y declara que no quiere ser una carga. Encarga a su hija a Ana y les dice que las ama. El giro es su renuncia y su petición de cuidado; queda por ver cómo Ana reaccionará y quién asumirá lo inmediato.