Un joven llama a Tío Gabriel pidiendo dinero urgente para cambiar el letrero del puesto de su madre, que fue golpeada y amenazada por el administrador y obreros. Gabriel sospecha de una estafa y cuestiona la historia. La llamada escala cuando la persona insiste que su padre dejó un “secreto” con ese número en un álbum y que debía ayudarla si pasaba algo. Al pedir hablar con el padre, ella revela que éste tuvo cáncer y el mes pasado se suicidó. Gabriel pregunta su nombre; ella dice Ricardo Lima. El episodio cierra con Gabriel diciendo: “Ya voy para allá”, decisión inmediata sin resolver.