Alberto confronta a Ricardo tras impedir un ataque, buscando negociar la paz dentro de la prisión. Ricardo propone que Carlos pida disculpas para evitar conflictos, pero exige que lo haga arrodillándose tres veces. Alberto intenta mediar y presenta una tarjeta con 30 mil dólares como garantía de disculpa, imponiendo condiciones firmes a Carlos. La tensión crece cuando Ricardo justifica su actitud como estrategia para sobrevivir y contraatacar. Mientras Alberto intenta mantener el orden, una nueva amenaza surge cuando un joven preso advierte no entrometerse en sus asuntos, dejando el futuro de la tregua en suspenso.