En este episodio, una cajera llamada Diana descubre que un preso tiene cien millones en su cuenta bancaria, lo cual sorprende a todos y genera dudas sobre su identidad. Pese a la confusión inicial y falta de experiencia de Diana, ella logra procesar una pequeña retirada de 140 dólares para el preso, mientras los empleados advierten que ese hombre no es alguien común. La revelación obliga a considerar que él tiene conexiones poderosas, obligando a quienes lo atienden a tomar precauciones. El episodio termina con la intención de alguien de darle una sorpresa a Elisa, dejando en suspense las motivaciones detrás de esta acción.