Marta, dos años atrás, elige quedarse con su padre y sus tres hermanos tras el divorcio. Su familia la obliga a aceptar un matrimonio arreglado con el presidente del Grupo Ramos, un hombre mayor, y la golpean para corregirla y asegurar que aporte a la familia. Marta protesta, reclama su valor y revela que en esos dos años consiguió contratos desde la familia López para sostener el Grupo Sarto. La noche antes de la boda se pronuncia la amenaza: el cadáver de la novia será una gran sorpresa. El episodio termina con Marta resistiéndose y un peligro inminente sin resolución.
Ana despierta creyendo haber renacido y su familia debate a quién debe quedarse. En la reunión los padres y hermanos discuten: unos la acusan de ambiciosa y de despreciar la pobreza, ella recuerda que en su vida pasada sufrió al quedarse con su padre y decide irse con su madre a la poderosa familia López. Uno de los progenitores dice que la tomará y que será Ortiz, cortando lazos con los Sarto. Marta, que también parece renacida, sorprende eligiendo al padre. Ana parte hacia los López, donde los jóvenes la miran con desconfianza, dejando en duda si será aceptada.
Al llegar el señor López con Ana, la familia la presenta como la niña que él encontró y anuncia que desde hoy vivirá en la casa. Los hermanos, especialmente Joaquín y Nicolás, comentan su belleza pero desconfían: la llaman vanidosa y sugieren que su corazón puede ser oscuro. Marcos está ausente por trabajo, y Ana recibe su habitación mientras los demás mantienen una aceptación formal pero fría. La escalada muestra miradas y murmullos que ponen en duda su lugar. El episodio cierra con Ana instalada pero vigilada, y la familia dividida sobre si realmente debe quedarse.
Ana llega a una habitación amplia que el señor López le ofrece y se instala agradecida; le prometen redecorar y traerle comida, y le dicen: "A partir de ahora, esta será mi habitación." Su calma se rompe con un recuerdo vívido de su vida anterior: la humillación por parte de su padre y hermanos y una persecución donde un hombre llamado David la amenaza —"te rompo las piernas"— y la golpea. El episodio muestra el choque entre la nueva protección y el trauma revivido. Queda la pregunta inmediata: ¿confiará Ana en ese cuidado o dejará que el miedo la guíe?
De noche Ana, sedienta, sale de la habitación y encuentra a alguien que la obliga a quedarse y beber de un vaso grande; la llaman obediente. A la mañana siguiente los miembros de la casa se enteran de que su madre la llevó a la familia López y la critican por no servir ni para lavar ropa. Ordenan a David llamarla para que regrese esa noche y lave su ropa, y además deciden que al salir de clases deberá volver a casa para lavar toda la ropa. El episodio termina con la exigencia pendiente: Ana tendrá que enfrentar si obedece.
En la casa, la llegada de Ana desencadena un choque: algunos hermanos la humillan y la obligan a tareas domésticas, mientras ella recuerda haber sido explotada en su vida pasada y jura no repetirlo. El padre, Sr. López, la inscribe en la universidad y obliga a Marcos a acompañarla y protegerla, lo que desata burlas y resistencia. En la inscripción Ana sufre pellizcos y mofas y reacciona con enojo. El episodio concluye con Marcos y Ana frente a la universidad; ella le pregunta si lo intimida, dejando incierto cómo cumplirá él la orden paterna.
Ana llega tarde como nueva compañera y se sienta junto a Nicolás. Al presentarla, los compañeros la humillan por su origen campesino y recuerdan que había renunciado antes. Aunque Nicolás suele odiar compañeras mujeres, esta vez la defiende, lo que enfurece al grupo. El acoso escala: le ordenan lavar la ropa esa noche y la comparan con Marta, la "princesa" de la familia Sarto. Ana se niega y propone que lo haga Marta, lo que provoca insultos mayores. La escena culmina con la amenaza de que le darán "una buena lección", dejando un enfrentamiento inmediato pendiente.
Nicolás reconoce a Ana como su hermana y alguien lo obliga a largarse, advirtiéndole que no la moleste; él recuerda que en una vida pasada le pidió no decir que era de la familia López. De regreso en casa, Ana, tras un primer día caótico, recibe la oferta del señor López para que Marcos la ayude con las tareas: Marcos fue estudiante destacado. Ana se resiste y confiesa haber olvidado conocimientos por trabajar en la empresa. Marcos acepta y empieza a explicarle el primer ejercicio, dejando en suspenso si podrá ponerse al día.
Alguien exige a Ana disculparse con María tras hacerla llorar, pero Ana protesta que no entiende cómo pudo hacerlo estando tan distantes. La situación escala cuando Carlos la llama 'niña insolente' y la amenaza con hacerla empacar y largarse; la sujeta y la humilla, incluso llamándola 'pueblerina'. Nicolás interviene y la defiende, enfrentando a Carlos. Ana pide que la suelten y se disculpa débilmente; Nicolás recibe su agradecimiento. El giro es la defensa inesperada de Nicolás; el episodio termina con la amenaza de Carlos de 'arreglar cuentas' después de clases, dejando el conflicto abierto.
Ana llega tras la excusa de que David pidió llevarla a casa para decirle algo importante. Ella rechaza su pasado con la familia Sarto y se presenta como Ana Ortiz. Marta y otras mujeres la insultan, la llaman sirvienta y la critican por acercarse a la familia López. La confrontación escala cuando intentan obligarla a volver a la casa Sarto; Ana se niega pero es sujetada. El episodio cierra con Ana forcejeando y siendo arrastrada fuera, dejando en el aire si logrará resistir o será devuelta contra su voluntad.